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Beber de La Fuente de los 100 Caños

 

“Esta belleza de la naturaleza primaveral me habla de Dios y me da confianza en Él”

Estas palabras a pesar de que  fueron escritas hace dos siglos por nuestra fundadora Santa Mª Eugenia de Milleret, resumen a la perfección el último encuentro de Misión Compartida que tuvo lugar a través de la ruta de la “Fuente de los Cien Caños” el pasado sábado 5 de noviembre.

Aunque parece contradictorio hablar de primavera en el mes de noviembre, el día fue de lo más primaveral, el sol brillaba, las mangas cortas salían a pasear y las flores a la orilla el río Guadalhorce brotaban coloridas y llenas de vida, dejando una estampa de lo más idílica para comenzar un encuentro donde nuestra única misión era compartir.

“La Fuente de los Cien Caños” es una impresionante fuente que recoge el agua del manantial, la vierte a través de cien caños y se encuentra rodeada de una gran variedad de vegetación que destaca por su belleza. Y aunque parezca un simple símil, ¿no es cierto que esa fuente podría ser Dios, y nosotros cada uno de esos caños por los que emana su esencia?

El encuentro organizado por nuestra querida compañera Paloma fue ilusionante desde el principio, desde que recibimos la pequeña tarjeta hecha con mimo, que atrae y motiva a la comunidad educativa a participar, pasando por el placentero caminar sobre hojas sinuosas llenas de colores otoñales, hasta el momento de compartir nuestra oración y nuestro pan. Siendo estos últimos momentos, desde mi humilde opinión, los mejores de la jornada, en los cuales dejamos de lado los problemas, ruidos de los pasillos o quebraderos de cabeza con leyes, para ser sencillamente nosotros, “familia asunción”, sin más.

Compartimos conversaciones relajadas y disfrutamos de todo ello en plena naturaleza y respirando aire puro, espiritual, ese que hace falta, donde Dios quiere acercarse a nosotros así, inspirarnos, escucharnos, conducirnos, aceptándonos como somos, hasta llegar a una unión real.

Ha sido un auténtico privilegio disfrutar de este encuentro, porque a pesar de su carácter humilde, fue verdadero, sencillo y pleno, no hizo falta más que unir aquello que verdaderamente apreciamos la naturaleza, los amigos, la familia y la FE.

 

Mª del Mar Ruiz de Mier y Juárez. -

Profesora de Educación Primaria y antigua alumna.