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Jornadas Formación Monitores

Esta es la reflexión que, cuatro de nuestros alumnos, han escrito después de participar en las Jornadas de Formación de Monitores en Riofrío.

 

Loli, ayer estuvimos poniendo en común lo que nos había aportado está experiencia y bueno pues lo comparto contigo ya que has pedido que te digamos nuestras reflexiones!!
Vivir desde el amor
Yo creo que todas las personas al fin y al cabo somos amor, solo tenemos que ser capaces de transformarlos en nuestras acciones y demostrarlo entre nosotros y bueno en este caso también transmitirlo a los niños de los que nos haremos cargo como monitores. Me he dado cuenta de que realmente la única forma y la manera más real de vivir pues es básicamente desde el amor.

¿Comunidad o equipo?
Dicen que amar te hace más fuerte pero en realidad amar te hacer pasar de ser un equipo a una comunidad, amar significa respeto, compañerismo, confianza, en definitiva familia y eso es lo que en este curso (compartido con gente increible de Madrid, San Sebastian, Dalias y Málaga) hemos aprendido.
''Llenarnos de lo que estamos vacíos y vaciarnos de lo que estamos llenos''. Somos personas increibles pero somos mejores si nos juntamos. Es como un puzzle, las piezas se complementan entre sí para hacer algo bonito, completo y con un sentido colectivo, porque, una pieza sola, por valiosa que sea, necesita más piezas que las complementen y por supuesto una persona (''buen pastor'') que una las piezas y le de sentido a todo.

En la vida, solemos contemplar muchas cosas. Contemplamos cómo se mueve el mundo, a nuestras personas más cercanas, el paisaje de la ciudad en la que vivimos... En general, observamos nuestro entorno más cercano, pero no nos paramos a mirar el más cercano de ellos, a nosotros mismos.
La mayoría de veces nos evadimos con actividades simples para que no haya silencio en nuestra vida ya que nos hace reflexionar y enfrentarnos a nosotros mismos, cosa que nos asusta. Debemos pararnos y pensar en nosotros mismos y dedicarnos un mínimo de tiempo. Debemos tener un poco más de amor propio, porque si no tenemos amor propio no seremos capaces de querer a los demás.
También debemos pensar en nuestros sueños, en nuestras metas y aunque cueste, ir a por ellas y si caemos debemos intentar levantarnos y darlo todo. En el caso de no conseguirlo, no tenemos por qué preocuparnos ya que por lo menos podremos pensar que lo hemos dado todo para conseguirlo y, aunque sintamos frustración al principio, no sentiremos esa inquietud de pensar qué hubiera pasado.
Una forma de vivir y realizar todo esto es hacerlo en comunidad ya que la comunidad nos impulsa y nos hace ver que nuestro miedo en realidad se puede vencer y dejar atrás. Esto es porque es un apoyo en el que poder compartir tus mayores temores o inquietudes y sabes que no vas a ser juzgado. Es una forma de pedir ayuda, que a veces nos falta recurrir a ella. Además son un hombro en el que llorar, cosa que nos limpia internamente y, como San Agustín dijo, nos hace vaciarnos de lo que estamos llenos y llenarnos de lo que estamos vacíos. A veces personas de la comunidad que menos esperas son capaces de enseñarte lecciones muy valiosas y ser un gran punto de apoyo.
En conclusión, tenemos que amarnos un poco más y dedicarnos un pequeño ratito para reflexionar para así poder amar a los demás, recurrir a nuestra pequeña familia que es la comunidad siempre que sea necesario porque van a ser las historias que más nos van a inspirar y alas que nos faltan para volar.

Hay que aprovechar y valorar más el tiempo que tenemos y sacar un ratito para nosotros mismos y para que vivimos en una sociedad de prisas y estrés y no nos paramos a pensar ni a disfrutar de los placeres que la vida nos ofrece pararnos a pensar.

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