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10 marzo. Santa Mª Eugenia

Queridas hermanas, queridos amigos:

Este año, el 10 de marzo coincide con el final del Encuentro Internacional de Educación que nos ha reunido en Manila. El cierre de este acontecimiento es una preciosa manera de celebrar la fiesta de nuestra Madre Fundadora, de expresarle nuestra infinita gratitud y de celebrar la herencia recibida de ella. De hecho, sin esta herencia, ni la Asunción ni su carisma educativo existirían.

¿Cómo no poner en relación su cumpleaños con el Encuentro de Educación que termina hoy en Manila? La obra del Espíritu que iluminaron la experiencia humana y espiritual de María Eugenia, y los valores recibidos de su familia y cultura, configuraron el carisma de la Asunción tras la intuición del P. Combalot.

Con la aportación de cada una de las hermanas de la primera comunidad, el carisma continuó tomando forma durante los años posteriores a la fundación y cada nueva fundación en el mundo lo actualiza y enriquece.

El Encuentro Internacional de Educación nos ha dado la oportunidad de prolongar la acción de gracias por el Bicentenario del nacimiento de nuestras dos cofundadoras. En estos días nos hemos focalizado en el proyecto que movilizó a las dos. Solo podemos maravillarnos al ver la fecundidad de este proyecto que va mucho más allá de lo que ellas mismas hubieran imaginado. De hecho, la Congregación cuenta hoy con una multitud de laicos que comparten su sentido de pertenencia a la Asunción, a través de vínculos diversos de trabajo, amistad, espiritualidad ..., con la libertad que María Eugenia deseó siempre para todos.

En este 10 de marzo, al recordar a María Eugenia con su rica espiritualidad y el proyecto educativo en el que se basa la misión de la Asunción, celebramos con agradecimiento el regalo que Dios ofreció a la Iglesia y al mundo a través de ella.

El trabajo de preparación de las Provincias y la experiencia compartida de estos diez días de reflexión y de compartir, ha permitido volver a los fundamentos del patrimonio que ha formado y dado vida a muchas generaciones.

 

El compromiso de María Eugenia con la educación, la formación y el acompañamiento de las personas, tenía como objetivo la transformación personal para lograr un impacto positivo en su entorno. Ella misma se dejó formar y transformar a través de los acontecimientos, de los encuentros y de la gracia de su vida religiosa.

En la fiesta de Santa María Eugenia, celebramos esta educación transformadora de la cual somos herederos. Es la ocasión favorable para agradecer a Dios la educación recibida de nuestras familias, con sus logros y éxitos y con sus heridas y fracasos. Todo ello influye, enriquece y completa nuestra manera de ser educadores.

El camino de Marie Eugenie puede ser una invitación a preguntarnos cómo nos dejamos afectar y transformar por nuestra misión educativa. Educar requiere que entremos en un proceso de conversión y de transformación personal. Porque al educar debemos también educarnos, la educación debe dar frutos en nosotros, para nosotros y para los demás.

Según María Eugenia, la noción de transformación personal del educador debe ser perceptible en su capacidad de vivir en coherencia con los valores evangélicos y en su fe en una posible transformación de los demás. Nos lo recuerda el Texto de Referencia: "En la Asunción, el acto educativo brota de una actitud contemplativa y de una capacidad de conversión y de transformación personal”[1]. Esta es una gracia que recuerda que la misión no nos pertenece. Somos enviados.

 

A través de su carisma de educación, la Asunción comparte la misión de la Iglesia que a su vez participa en la misión de Dios. Toda la Biblia se puede entender como una maravillosa historia de amor en clave de educación. Porque educar al hombre es la gran tarea de Dios, el pedagogo por excelencia. "En ello es verdaderamente el primero de los educadores. Él es quien traza el camino"[2]. (cfr Prov 1-9, Dt. 8, 5-6)

A lo largo de los siglos, Dios condujo al pueblo que se escogió. A través de su Iglesia, continúa educando a la humanidad para traerla hacia sí en su totalidad. Así es como María Eugenia entendió la misión que la Iglesia confió a la Asunción: dar a conocer y amar a Jesucristo y trabajar para recapitular todo en Él a través de la educación[3].

Felices de poder participar en esta misión que, en muchos momentos, sentimos por encima de nosotros mismos, sabemos que no podemos tener éxito sin la ayuda de Dios y de los demás. María Eugenia lo sabía muy bien cuándo invitaba a sus hermanas a la humildad para que no se desanimaran ante la grandeza de la tarea: "Lo bueno que se puede hacer a través de la educación se asienta sobre la humildad y el olvido de sí mismo"[4]. La búsqueda de este bien que beneficia a las familias y la sociedad, estimula nuestra perseverancia.

Como dice un refrán, "al niño que tiene madre nunca le faltará la comida". Somos afortunados de tener a María Eugenia como Fundadora y Madre, modelo de educación y de santidad; con ella no corremos el riesgo de quedarnos sin provisiones para nuestra vida y para nuestra misión específica. Ella alimentó y formó a las hermanas durante muchos años, a través de sus enseñanzas y sobre todo a través de su solicitud, de su bondad y de su amor por cada una. Se necesitarían muchas vidas para poder profundizar sus escritos y apropiarse de ellos, porque son inagotables. Agradecemos sinceramente al Señor el habérnosla dado.

Junto con los participantes del Encuentro Internacional de Educación, demos gracias por el buen trabajo realizado, por la experiencia personal y comunitaria hecha posible gracias a todas las propuestas, los imprevistos e incluso “los guiños” del Señor.

 

Que la transmisión que se haga de este encuentro nos haga aún más conscientes del lugar único de cada uno en la misión recibida de la Asunción para el mundo tan amado por El y confiado a nuestra responsabilidad.

 

En comunión de oración por la humanidad en constante búsqueda de paz y por la Congregación en camino hacia el Capítulo General

 

¡Muy Feliz Fiesta para todos/as!

Con mi fraternal afecto

Manila, 9 de marzo de 2018

Hna. Martine TAPSOBA

 

[1] Texto de Referencia, La educación en la Asunción, Congreso de 1998 – capítulo V El educador/a Asunción. I Los valores. Puntos de referencia

[2] Eduquer, conduire au large, dans les Cahiers Croire, nº 283, sept-oct 2012 p.11

[3] Regla de Vida de las Religiosas de la Asunción, nº 76

[4] Título de un capítulo de María Eugenia, el 8 de julio de 1877

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